Testimonio Alicia

Cada testimonio es un dolor ajeno, cada testimonio es una enseñanza de lucha, de fortaleza, de valentía. En cada uno de ellos nos vemos reflejadas con alguna parte de su historia.

Suelen ser parecidas las emociones posteriores al diagnóstico y a partir de allí, cada una hace lo que puede, lo mejor de sí, cada una sale a enfrentar esta batalla sola con su cuerpo y alma.

Cada testimonio nos deja un sabor amargo por el sufrimiento y la lucha de esa mujer y también nos deja un sentimiento de orgullo por esas mujeres valientes, que dan la cara, que tienen ganas de ayudar a otras a través de su experiencia, es notable como cuentan su historia, sus miedos, sus deseos y sus consejos con la mejor intención y buena onda. Algunas siguen en proceso para superar la enfermedad, otras han podido salir victoriosas….pero siempre a un costo muy alto. Ya que sus vidas han cambiado para siempre.

En estos testimonios encontramos, primero la angustia que genera un diagnóstico de cancer, la propia angustia de sentirnos vulnerables y finitos. Y después la angustia y culpa por generar dolor a nuestros seres queridos y amados , que van a tener q soportar la noticia.

Después aparece la rabia, el enojo y el miedo a lo que tenemos que enfrentar, el miedo a lo desconocido y el miedo a la muerte. A nuestra propia muerte.

Muchas se aferran a su religión, pilar importantísimo que ayuda aceptar y encarar de la mejor manera.

A muchas como a mi, este proceso les ha dejado grandes enseñanzas, nos ha enseñado a pensar en nosotras, te obliga a pensar en tus necesidades, en tus deseos , te enseña a priorizarte, te obliga a cambiar de rumbo, a dar un sentido diferente a la vida. A valorar minuto a minuto. A valorar las flores y sus aromas, a valorar un abrazo bien dado e incluso una mirada. A mí me enseño grandes cosas, no he cambiado mucho aparentemente, pero les aseguro que en mi interior soy otra, ahora soy una agradecida y sigo pensando y trabajando para los otros, pero ahora desde otro lugar, teniendo en cuenta mis deseos y mis necesidades.

Las dejo con este valioso testimonio de una gran mujer luchadora, que le tocó en la vida una batalla muy dura que dar.

Rogamos a Dios que la ayude y pueda salir victoriosa.

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